Cuidado del Producto

Después del Agua y la Playa
Cuida tu vestido de baño como cuidarías tu compañero favorito de viaje: con calma, intención y detalle.
Después de cada uso, enjuaga tu pieza suavemente con agua fría para retirar residuos de sal, cloro, protector solar y aceites. Lávala siempre a mano, con agua fresca y jabón suave. Nunca en máquina, nunca en remojo.
Los recuerdos pertenecen al viaje, no a la tela. Un enjuague delicado después de cada uso ayuda a conservar la suavidad, el color y la forma de tu pieza para su próxima escapada.

Trátalo con cuidado
La aventura llama, pero tu vestido de baño prefiere los gestos suaves.
Evita el contacto con superficies ásperas como bordes de piscina, piedras, cemento o materiales abrasivos, ya que pueden dejar marcas permanentes en la tela.
Entre un plan y otro, deja que tus piezas descansen sobre una toalla, una silla de sol o una superficie suave.

Secar al Aire
Dale a tus piezas un momento de calma.
Cuando llegue la hora de secarlas, evita el calor y confía en el aire. Extiéndelas a la sombra y déjalas secar naturalmente. Sin plancha, sin secadora, sin prisa.
La paciencia ayuda a conservar su textura, su fit y ese color que te enamoró desde el primer momento.




